CÓMO PELAR LOS TOMATES MUY FÁCILMENTE


Los tomates de invernadero (que son la mayoría de los que consumimos) suelen tener una piel dura que resulta desagradable. Incluso los tomates caseros,  según el clima, pueden tener una piel ácida y algo dura capaz de estropear una salsa o una ensalada. Por esa razón, conviene pelarlos la mayor parte de las veces.
Yo confieso que lo hago siempre, tanto para consumir crudos como cocinados.

La forma ideal de pelarlos es escaldándolos previamente en agua hirviendo. Este método se usa también para pelar otras frutas tales como melocotones y ciruelas.

FORMA DE ESCALDAR LOS TOMATES

Lavamos los tomates con agua fría para eliminar de su piel restos de productos o posibles adherencias.
Les eliminamos el rabo cortando alrededor con un cuchillito.
Hacemos también un corte superficial en forma de cruz en la piel del lado opuesto al rabo.

Ponemos al fuego una cacerola con abundante agua, la suficiente para que una vez sumergidos los tomates éstos queden totalmente cubiertos.

Cuando el agua hierve, sumergimos los tomates y los mantenemos dentro del agua hirviendo durante medio minuto aproximadamente.

No todos los tomates requieren el mismo tiempo. Se ve si ya es suficiente cuando la piel se despega en el corte que hicimos.





Los sacamos enseguida del agua hirviendo y los sumergimos en otro recipiente con agua fría o los enfriamos directamente bajo el grifo.
Una vez fríos, los pelamos y troceamos a nuestro gusto.


Si deseamos extraerle las pepitas, los cortamos en dos mitades con un corte transversal y los apretamos ligeramente con la mano.

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